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  • ALGO SOBRE LOS TATUAJES.. - En los últimos años se ha visto el surgimiento de modas diferentes en el ámbito juvenil. Desde el vestuario, pasando por el lenguaje y los gustos musical...
    Hace 5 años

En el caso de las maras y pandillas,
ciertamente los signos externos han jugado
un papel relevante. Los mareros los mencionan
frecuentemente como aspectos diferenciadores
entre maras (39% en Guatemala, 37% en El Salvador,
48% en Honduras); como signos de reconocimiento
de los miembros de su grupo (60% en Guatemala,
61% en El Salvador, 79% en Honduras); y como
reconocimiento de los miembros de otros grupos
(63%, en Guatemala, 73% en El Salvador, 81,5%
en Honduras).
Posiblemente, estos signos externos también
constituyen elementos de resistencia a la descalificación.
El sentido de resistencia se expresa a través
de la diferenciación, que en lugar de estar oculta se
hace presente y plantea una pertenencia asumida
ante otros grupos y ante la comunidad que los
rodea. De esta manera, el estilo o uniforme funciona
como identificador del grupo y por lo tanto, se
lleva en todo momento y en cualquier lugar, mostrando
su pertenencia en su vida cotidiana.
Asimismo, de acuerdo con las entrevistas de
profundidad realizadas con mareros en Guatemala,
El Salvador y Honduras, el tatuaje tiene funciones
de identificación y de estatus dentro del grupo.
Aunque existen relatos contradictorios, parece que,
al menos en las pandillas estudiadas, no existe
total libertad para dibujarse tatuajes. Por el contrario,
el tatuaje desempeña diferentes funciones, entre
ellas, distingue el cargo o mando del pandillero, y
depende de la tarea que haya realizado:
«Los líderes superiores, mira no son iguales
porque recordá que cada tatuaje significa algo sí,
el 18 significa lo mismo, pero acordate que tenemos que hacerlo
diferente porque no todos tenemos el
mismo respeto de las clicas.» (Informante 2, marero,
26 años, Mara 18, El Salvador).
Los relatos de los entrevistados sugieren que
los tatuajes deben ser ganados a través de actos que
se realizan en beneficio de las pandillas. En este
sentido, los tatuajes pueden considerarse biografías
de la vida de los mareros y pandilleros, como
cicatrices o marcas de los eventos realizados en los
cuales se expuso la vida del individuo en nombre
del colectivo. Como letras en un papel para ser
visto, no pueden pasar inadvertidos por el grupo.
Es un mérito individual, otorgado colectivamente
por el esfuerzo y el riesgo individual realizado.
Por eso, el rango se asigna según la cantidad y el
significado de los tatuajes, y reconoce el mérito
ante el riesgo y la valentía asumidos, siendo sinónimo
de triunfo. No es casual entonces que se nos diga
que requiera de aprobación para copiar un tatuaje
por parte de la persona que porta el original.
Algunos tatuajes señalan la pertenencia al grupo
con letras y números que identifican a la mara o
pandilla. La Mara Salvatrucha por ejemplo, utiliza
como uno de sus símbolos el número «13» o las
letras MS, dibujadas de distintas maneras. En la
pandilla 18 se utiliza el mismo número que le da
nombre. En ambos casos se presentan combinaciones
extrañas de números arábigos con números romanos
e incluso con nomenclatura de lenguas indígenas y
a veces diseños que se suponen son autoría de
quien los porta. Otros tatuajes se refieren a las
experiencias personales de cada individuo: la vida
en la prisión (cárceles, las torres), las penas y
alegrías vividas (cara feliz y cara triste, los payasos),
la perdición (los dados), la muerte de seres queridos
especialmente compañeros de pandilla (signos acólitos,
lágrimas), la dificultad para abandonar la
vida de marero (la telaraña), y lo que conlleva ser
marero (tres puntos que representan la mara, la
cárcel y la muerte).
El graffiti, al igual que el tatuaje, tiene además
un aspecto creativo, tanto individual como colectivo.
Ambas creaciones son consideradas por varios
autores como producciones culturales que invierten
la valoración negativa que se le asigna socialmente
a determinados estilos, transformando el estigma
en emblema (Feixa, 1998). El graffiti sirve para
demarcar el territorio y ser así reconocido por las
pandillas. Se utilizan números, letras y símbolos
que han identificado como suyos, al igual que lo
hacen para los tatuajes.
En realidad, el grupo construye estereotipos
que le sirven como marcadores de identidad, pero
que pueden resultar contraproducentes pues causan
segregación tanto de aquellos que ya no desean
pertenecer al grupo como de los que ya no forman
parte de él. Las virtudes o cargos asociados al
estilo, una vez fuera de la pandilla, ya no tienen
sentido y, al contrario, funcionan como aspectos
potenciales para su marginación en espacios sociales
diferentes a los de la mara. También conviene
destacar que estudios realizados en la región documentan
como a veces la adopción de estos símbolos
del estilo pandillero por jóvenes que viven en estos
vecindarios no significan que los mismos participen
plenamente en las actividades de la pandilla (Rodgers,
2006) y que, por tanto, apoyarse en estos
símbolos para identificar al pandillero resulta cuanto
menos peligroso.
Los mareros y pandilleros entrevistados señalan
que en la actualidad existe una tendencia a abandonar
los símbolos de identidad (en particular los tatuajes),
para no ser identificados tan fácilmente por las
autoridades. El tatuaje es indudablemente uno de
los elementos del estilo de las pandillas más visibles
y que provoca más polémica por los estereotipos y
la persecución que han generado.
Ante la pregunta ¿en qué grado se presenta la
estigmatización del marero y pandillero en nuestro
país y cómo ello incide en su reinserción?, un
magistrado del poder judicial y un sacerdote responden:
«Yo no le puedo decir porcentajes, pero sí hay
estigmatización por parte de la sociedad hacia los
jóvenes mareros o a los jóvenes tatuados. Sí hay y
hay como miedo, y la gente tiene razón de tener
miedo porque miran a un joven tatuado y ya piensan que es un delincuente... y a lo mejor no es.»
(Informante 1, Magistrado Corte Suprema de Justicia
de Honduras).
«Se le margina totalmente y no se le permite
reincorporarse. Por ejemplo, el tema de los tatuajes,
el que lleva un tatuaje no puede encontrar un
trabajo, el que a los 14 años se realiza un tatuaje a
los 25 años no encuentra trabajo... es ilógico total.»
(Informante 1, Padre de la Iglesia Colonia Monterrey,
Honduras).
Estigmatización significa acentuar la segregación
social que conlleva a la marginalidad al punto
de excluirlos de formas de supervivencia básica
como el trabajo, aun cuando hayan cumplido condenas
por sus delitos. El estigma termina siendo una
condena a perpetuidad.
Por otra parte, en el caso de Costa Rica y
Nicaragua se han podido identificar algunos de
estos marcadores simbólicos. La utilización rudimentaria
del tatuaje y el graffiti sigue algunas de las
coordenadas principales que guían estas costumbres
en el caso de Guatemala, Honduras y El Salvador.
La filiación y la territorialidad se caracterizan por
estos marcadores de adhesión. Incluso, algunos
pocos grupos comparten las denominaciones utilizadas
por las maras y pandillas

Consumo de droga

Con respecto al consumo de drogas, las respuestas
de los que dijeron consumir drogas siempre o
casi siempre, indican que la mayoría inició su
consumo antes de ingresar al grupo. En contraste,
el 74% de la Mara Salvatrucha de El Salvador
indica haber comenzado su consumo luego de
haber ingresado a la mara.
En los tres países, ambas pandillas dan como
respuesta más frecuente el haber iniciado con el
consumo de marihuana, en mucho mayor porcentaje
en Honduras (MS: 75%, Pandilla 18: 68%). Llama
la atención que los grupos de la Mara Salvatrucha
en Guatemala y El Salvador mencionan de manera
importante el inicio con cocaína (Guatemala: 24%,
El Salvador: 20%) y con crack (Guatemala: 21%,
El Salvador: 31%). En Honduras, la segunda mención
es la cocaína (MS: 15%, Pandilla 18: 20%); la
mención del crack es mínima en las dos pandillas.

SOBRE LA MARA




'Mara' es el sinónimo salvadoreño de pandilla delictiva juvenil. Originada por el retorno a centroamérica de enormes cantidades de emigrantes deportados por delincuencia desde México y Estados Unidos, transfiere las condiciones para recrear en el plano nacional, aquellas condiciones de marginalidad, violencia, delincuencia y supervivencia, aprendidas y desarrolladas por los deportados en los distintos lugares en los cuales lograron su estadía. A ello se agregan los jóvenes de sectores sociales marginados, conformando una amenaza social por la eventual violencia con la que actúan tanto hacia afuera como hacia adentro de estos grupos.

Básicamente se conforman dos grandes pandillas que se conocen como:

  1. La Mara Salvatrucha (MS).
  2. La Mara 18 , viene inspirada de pasajes biblicos respecto al numero de la bestia "666", 6 + 6 + 6 = 18. Es debido a eso que se llama Mara 18 tambien conocida como MS-18.

Con el aumento de personas que retornaban diariamente, el fenómeno social se hizo no sólo nacional, también regional, de forma que hacia los (inicios del siglo XXI), en casi en todo Centroamérica se conoce como "Maras" a las agrupaciones juveniles principalmente, ya sean de tipo delictivo, de crimen organizado o simples reuniones de vecinos jóvenes con algo en común.

De manera adicional el fenómeno se agrava a partir de la introducción de drogas de amplio consumo como el crack, marihuana, pegamento para zapateros o inhalantes, heroína y otras, las que son comercializadas y consumidas en el país por estos grupos de pandilleros.

Ante ello los gobiernos han explotado políticamente la situación, haciendo ofertas electorales que establecen planes para luchar contra la Mara, en forma de plan mano dura, con lo que agregan otro tipo de violencia a la que ya existe socialmente en El Salvador, cuyos componentes principales son de tipo represivo tanto en el ámbito legal, policial y penitenciario. Sin atacar el problema de raiz ó causa social, politica, etc. De por que se originan las maras.

El crecimiento de las maras tiene como contraparte el aumento de las remesas que envían los centroamericanos que viven en el exterior, que a la fecha se ha convertido en el principal flujo económico que sostiene las economías locales y la delincuencia desplazando los principales productos de exportación de esa contribución al producto del país.

También son conocidos por emigrar a EEUU y seguir las actividades delictivas en otros países por inadaptación y falta de educación, además de querer lograr el sueño americano, en varios países se lleva a cabo una ola de programas de readaptación social impulsada entre otros por antiguos miembros de dichas pandillas y su ingreso a eventos culturales y deportivos para salvarlos de ese mundo violento en el que viven y lograr la paz social y contribuir con el crecimiento y desarrollo de la sociedad en la que viven.

Su principal fuente de ingreso, además de las remesas de Estados Unidos, son las extorsiones a la población que tiene un nivel de vida aceptable. Dichas extorsiones son de carácter obligatoria y no hay negociaciones razonables, ya que las consecuencias son atroces.

tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Mara_(pandilla)

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